-Motivación

La vida dura “toda la vida”, pero “toda la vida” no es para siempre…

Photo by Estitxu Carton, on Flickr

https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Yo me di cuenta cuando perdí a mi abuela.
Me di cuenta cuando supe que ella se dio cuenta de que me di cuenta.
Se iba y lo sabía. Pero mantenía su serenidad, y su fe.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Hay gente que vive como si fuera a durar toda la vida.
Sí, durarán toda la vida, pero “toda la vida” no es para siempre.
“Toda la vida” puede ser un día o unos segundos.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
“¡No sabes con quién estás hablando!”, amenazan…
Pobres, no saben con quien hablarán cuando “toda la vida”, la suya, llegue a su fin.
Entonces sabrán que su poder era efímero.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
El orgullo y la soberbia se ahogan en el mar de la cruda realidad.
Realidad que te golpea cada vez que te das cuenta…
Que la vida no es para siempre, aunque dure “toda la vida”.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Se van cantantes, reyes, princesas, jugadores de fútbol y políticos.
Hasta los “inmortales” poetas no son tal cuando “toda la vida” se les va.
Por más que les admires no les puedes retener, y se van para no volver.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Se van amigos, primos, padres, hermanos y demás familia.
Entonces te vuelves a sumergir en la realidad de tu existencia finita.
Reflexionas y haces propósito de enmienda… hasta que tu orgullo resucita y te domina.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Tus títulos no valen nada, tus galones y dinero tampoco.
En la eternidad y en perspectiva son menos que el fino polvo.
Pero te aferras a ello como a un clavo ardiendo. Tus manos ya ni tienen piel.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Avasallas, sometes, avanzas, retrocedes, influencias, ordenas y humillas.
No reconoces error, detienes la verdad absoluta, siempre.
Ignoras que la más absoluta de las verdades es que no eres nada, ni nadie.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Demasiados errores hago yo y de ellos me tengo que ocupar.
Demasiados tengo como para no dormir por los tuyos.
Te perdono y me libero, para vivir “toda la vida” en paz.

¡Eso se acaba! Y no vale la pena vivir de amarguras y pleitos interminables.
Vive la vida como si no hubiera un mañana, como si todo se acabara hoy.
Arregla tus errores y no esperes nada a cambio. ¡Perdona y libérate! antes que sea tarde.

¡Cuanto antes te des cuenta mejor! “Toda la vida” no es para siempre…

Romanos 12:3; Eclesiastés 1:2; Salmos 39:4; Mateo 6:14-15; 1 Juan 2:2

(No, no he recibido ninguna mala noticia. Solo pienso en voz alta)

Cosas de Casa

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar

Obras Feve - León

Obras Feve - León

Esta semana llegó a mis manos un ejemplar de un periódico con un título muy llamativo: Zona Cero León. Para mí es imposible leer la expresión “Zona Cero” y no asociarla a una catástrofe.

En este caso, por fortuna, el mencionado periódico no se refiere a una catástrofe real con daños a las personas, sino que habla de una “catástrofe” administrativa que ha tenido (está teniendo) como consecuencia la ejecución de unas obras que, según se plasma en sus páginas, distan mucho del proyecto original y aportan muy poco a la zona, más bien introduce elementos que desentonan del entorno, lo afean y le vuelven menos seguro.

Me refiero a las obras de la Integración de la Línea de FEVE en la ciudad de León. Confieso que el tema no me llamaba nada la atención ya que no vivo en la zona, y al pasar únicamente con el coche no notaba las implicaciones que dichas obras tienen en el día a día de aquellos vecinos.

La lectura del periódico Zona Cero León, que está escrito de forma muy respetuosa, a la vez que sarcástica, me despertó el interés por, de alguna forma, aportar mi granito de arena como un ciudadano más, aunque me pille lejos de mi barrio. Al fin y al cabo los beneficios y/o maleficios de dicha obra tienen una incidencia directa o indirecta sobre cada ciudadano de León.

Con esta intención, la de aportar mi granito de arena, me acerqué a la reunión que los vecinos tienen periódicamente para tratar el tema. Les oí atentamente durante más de una hora y pude constatar que su esfuerzo, llevado a cabo durante muchos meses, empieza a dar sus frutos. Uno de ellos es, por una parte, las más de 2.000 firmas conseguidas a favor de su causa, y por otro lado, el artículo publicado el día 06/04/2013 en el Diario de León por Pedro Trapiello y que se puede leer aquí. La ciudadanía se sensibiliza con las reivindicaciones de los vecinos y sus ecos llegan hasta la prensa leonesa. Ahora sólo falta que los que tienen el poder de ejecutar las obras “muevan ficha”.

Este asunto me hizo recordar una barbaridad que se intentó llevar a cabo no muy lejos de aquella zona, cuando se nos dijo que la Av. Mariano Andrés sería de sentido único. Saltaba a la vista que la gente que lo dibujó sobre el papel no se había molestado en ver lo difícil que era para los autobuses transitar por las calles estrechas paralelas a Mariano Andrés, entre otras cosas… En aquel caso, hasta donde lo sé, la presión de los vecinos fue decisiva para que se diera marcha atrás y venciera el sentido común.

Con este precedente, con el pensamiento de que sí se puede hacer algo, que sí es posible hacerse oír, a los vecinos afectados por lo que algunos ya llaman la “Desintegración de la Integración” les deseo que sigan adelante con ánimo hasta alcanzar sus objetivos. Y, desde luego, pueden contar con mi aportación, mi granito de arena, por muy pequeño que sea.

Os dejo aquí el PDF del periódico “Zona Cero León” para que podáis entender cuáles son las quejas de los vecinos y, ¿por qué no?, para que os unáis a su causa si lo creéis oportuno.

Un saludo y hasta el siguiente Post.

-Motivación

Venciendo a la Crisis en 5 pasos

(a vista de pájaro)

Venciendo a la crisis

Venciendo a la crisis

Quizás éste sea el objetivo principal de gran parte de la población de nuestro país en los últimos 5 años: vencer a la crisis. Y ahora, más que nunca, con una cifra de paro histórica y unas perspectivas nada halagüeñas…

Creo que no voy a redescubrir “La Ruta de las Indias”, pero quisiera recordar algunos principios básicos que podemos y debemos aplicar en nuestro intento de vencer a la crisis:

1 – No entrar en una.

El primer principio básico, que es demasiado obvio, es no entrar en una crisis. Éste es el factor clave a la hora de vencerla. Vale, muy obvio, ¿no? Es tan obvio que… lo obviamos. Nos acostumbramos a vivir con cierta estabilidad, en un contexto en que todo va sobre ruedas, que no nos paramos a pensar que algunas actitudes propias o ajenas, a la larga, nos pueden llevar al ojo de huracán, a una crisis de la cual saldremos muy difícilmente. Es preciso utilizar una mentalidad de guerra y prepararse para la misma antes de que ocurra, y mejor que eso, usar herramientas de la diplomacia, para evitar que ocurran. Las guerras que mejor se vencen son aquellas que conseguimos evitar. Este mismo concepto podemos aplicar a la crisis: mejor es no entrar en ella (no dar pasos hacia ella). Y eso se hace siendo responsables en nuestro día a día.

2 – Si la vida te da vacas gordas no hagas una gran barbacoa.

Una de las actitudes más claras y que preceden a una crisis inminente (hablamos de economía) es el hecho de que montemos una gran barbacoa con nuestras vacas gordas. Las vacas gordas no están para eso. A ver, refresquemos la memoria un poco… Esta historia la encontramos en el libro de Génesis, en la Biblia (*), cuando el Faraón tiene un sueño que le anuncia años de abundancia (7 vacas gordas) y años de escasez (7 vacas flacas que devoran a las 7 vacas gordas). Una de las grandes lecciones de esta visión del Faraón es que tendría que ahorrar y hacer provisiones en los tiempos de abundancia para cuando viniese el tiempo del hambre. ¿Has hecho muchas barbacoas en el tiempo de bonanza? Es hora de hacer balance y aprender para lo sucesivo.

3 – Si la vida te da vacas flacas, acuérdate de las vacas gordas.

Cuando llegan las vacas flacas, si hemos hecho los deberes, podremos acordarnos de las vacas gordas y de las provisiones que hicimos. Éste es el momento de echar mano de ellas y administrarlas con diligencia. La historia a la que nos hemos referido, cuenta que la provisión hecha en Egipto fue suficiente para alimentar a los egipcios en los tiempos de hambre, pero no solamente a ellos, sino también a gentes de otros países que acudían a Egipto clamando por pan.

4 – No esperes que te saquen de la crisis, pon en práctica tus conocimientos y habilidades y aprovecha la oportunidad.

Independientemente de si hemos actuado correctamente en cuanto a los principios 2 y 3, no nos queda otra opción más que actuar de forma a lograr salir de la crisis con nuestros conocimientos y habilidades, nunca esperando que nos vayan a sacar otros de este agujero. Los gobiernos, por mejores que sean, por más consejeros que tengan, y por más que sean de nuestro color político, no siempre saben (o pueden) sacarnos de la crisis tan rápidamente como lo deseamos. Es que muchas veces ni ellos mismos son capaces de analizar con serenidad la situación como para actuar en consecuencia y obtener unos resultados adecuados. El Faraón de la historia bíblica era el gran gobernador de Egipto, pero al tener el sueño de las vacas gordas y flacas, no entendía su significado, ni él ni sus consejeros y sabios. La respuesta vino a través de un entonces “despreciado” José. Al ver la seguridad y lucidez de José en su interpretación del sueño, el Faraón delegó prácticamente el 100% de la administración en sus manos. Sabia decisión.

Como José, cada uno necesitamos poner en práctica nuestras habilidades y conocimientos para salir de la crisis a nivel individual y ayudar a otros que lo logren también. Esperemos que nuestros gobiernos tomen las decisiones apropiadas, pero no descansemos en ello, tenemos que poner nuestro granito de arena individual. Recuerda, una crisis es una gran oportunidad para las mentes inquietas :-)

5 – Ten paciencia.

“Siempre que llovió, escampó”. Éste es uno de los dichos que más me gustan de la lengua española. Me hace recordar un corto período de mi vida en que viví en el Noroeste de Brasil, cerca de las reservas indígenas, de la selva Amazónica. La selva existe y se mantiene precisamente por encontrarse en una zona de lluvias. Pero lo cierto es que las lluvias allí no duran para siempre. Hay una costumbre local que es quedar con los amigos por la tarde, después de la lluvia. Sabes que vendrá, que será fuerte, pero que se irá, dure más o menos… ¡Siempre escampa!

Eso no quiere decir que nos debemos echar en el sofá y esperar a que pase todo… todo lo contrario. Debemos de trabajar fuerte, buscando soluciones y salidas a esta situación, sabiendo que no va a durar 100 años (espero que ni llegue a 10). Pero nunca desanimando. Hay que seguir adelante con trabajo y paciencia, aprendiendo de los errores del pasado y ayudándonos mútuamente.

¡Ánimo! ¡Que salimos!

Si estas reflexiones te han servido, pásalas adelante. Hay muchas formas de ayudar al prójimo y algunos sólo necesitan una palabra de ánimo para levantarse.

(*) Génesis 41

-Internet-

Bye bye genious!!!

Photo by tsevis, on Flickr

Photo by tsevis, on Flickr

Siempre que alguien conocido se muere es una gran ocasión para reflexionar. A veces por los lazos de familia, otras veces por lo transcendente que ha sido tal persona en la vida pública o concretamente sobre tu vida y tus valores.

Hace ya dos días que nos dejó Steve Jobs. En cuanto a sus valores profesionales, su tesón y lucha contra la muerte y la búsqueda de la excelencia en su trabajo ha sido y será por mucho tiempo un referente a tener en cuenta.

Me acuerdo como si fuese hoy mi primera experiencia con un Mac. De eso hace ya tiempo, casi 30 años… No es que sea tan mayor, sino que empecé muy joven a trabajar en este mundo de la informática, cuando no existían aun las pantallas en color (eran negras con letras blancas, verdes o naranjas). No teníamos Internet ni correos electrónicos… ¿Os lo podéis imaginar? Aquello sí era programar… Te tenías que buscar la vida por ti mismo sin la ayuda de Mr. Google.

Por aquel entonces ya Steve Jobs y Bill Gates empezaban su lucha particular  por conquistar su sitio en un mercado aun incipiente. Ha habido muchos cambios, idas y venidas, altos y bajos, especialmente en la vida de Steve Jobs. Ha tenido que volver a empezar más de una vez, pero siempre apostando por sus ideas y creyendo que si se lo proponía, todo era posible.

Cuando ya muchos le daban por muerto (profesionalmente), resurgió de sus propias cenizas y se reinventó. Si hoy en día conoces las palabras Pixar, iPhone, iPad, MacBook, apps, iTunes, y un largo etc… y te gusta todo ello,  entonces deberías darle las gracias a este genio que se ha ido.

Su historia personal es realmente increíble. Parece que todo lo que le ocurría hacía parte de un guión escrito previamente, casi como si de una película se tratara. Vale la pena surcar por los canales de Youtube y dedicar unos minutos a oír como él mismo cuenta su historia.

Steve Jobs fue un hombre inteligente que se hizo millonario y muy influyente por su trabajo y por siempre creer en lo que hacía. Pero llegó su “momento de la igualación”, el momento en que todos somos y valemos lo mismo, el momento de enfrentarnos a la muerte. Con un poco más de dinero e influencias quizás se le puede dar largas, pero la muerte siempre dice “hasta aquí llegamos”. Su hora llegó y era ineludible. Ni el dinero, ni el poder, ni el afecto de los tuyos te puede ahorrar este trago.

Se ha ido, para siempre. ¿Y ahora qué? No, no estoy preocupado por si las acciones de Apple se van a venir abajo, ni me preocupa que sin Jobs Apple vuelva a sus días negros y se vaya todo al garete, ¡no! Me pregunto que qué le pasa a Steve Jobs ahora. ¿De qué ha servido todo? ¿Para vivir bien unos míseros 56 años? En nuestro día a día su aportación ha sido inmensurable, ¿pero eso es todo?

Si la vida se resume en unos pocos años sobre la Tierra, ¡qué triste!, ¿no? ¿De que te sirve todo luego?

Espero que este genio haya sido tan listo como para prepararse para la etapa que acaba de empezar, una larga etapa, y la más importante de su existencia.

Steve Jobs, ahora que ya no puedes hablar de iPads, iPhones, iTunes, etc., me encantaría descubrir que hay algo que sí puedes decir: iMsaved. Sería fenomenal…

Lo aguardaré con paciencia. No tengo ninguna prisa por descubrirlo.

De momento seguiré disfrutando de tus inventos, mientras mi “momento de la igualación” no llega. Thanx!

Desde mi iPad

-Internet-

Los delirios imperialistas de Telefónica

Photo by uriondo, on Flickr

Photo by uriondo, on Flickr

Hace muchísimos años que no tengo nada contratado con Telefónica. Entonces, tuve que tomar la valiente decisión de dejarles y contratar los servicios de telefonía e Internet con una empresa regional, sin las pretensiones de la primera.

He de confesar que me tomé el riesgo a sabiendas de que me podría salir mal la jugada y que podría tener que dar marcha atrás y volver a contratar sus servicios. Pero, felizmente, la jugada ha salido bien, y estoy muy satisfecho con mis actuales proveedores de telefonía móvil y fija, Internet, y televisión.

Una de las razones que me hicieron marchar de Telefónica fue la forma como han degradado la atención al cliente. Al principio, si tenías cualquier problema, te podías presentar en una de sus oficinas y un trabajador de la empresa te atendía y daba curso a tu queja. Un día me acerqué a una de estas oficinas y me di cuenta de que la habían cerrado y que toda la atención pasaba a un “call center”. De ahí en adelante, mi decepción fue en aumento… hasta que ya me cansé y decidí marcharme.

Lógicamente, su forma de actuar se “justificaba” por su posición de único proveedor de telefonía en España, cuyo status se mantuvo por varios años. Cuando no había más operadores a los que recurrir, pues te aguantabas (eso sigue pasando en pueblos donde la fibra óptica aún no ha llegado). Ahora la situación ha cambiado y creo que ya no les importa demasiado el tema de la telefonía, ya que hay tantas opciones a elegir, y los precios han bajado muchísimo.

Al no tener ya la gallina de los huevos de oro en la telefonía, hace mucho que han puesto sus ojos en otros horizontes, como las plataformas digitales de Televisión (IPTV), VoIP y las redes en general. Y es ahí donde veo que se les vuelve a subir a la cabeza lo de su situación de “monopolio” en lo que concierne a las redes en Internet.

Hace unos días un amigo me pasó un enlace en el que se puede ver al presidente de Telefónica sugiriendo que los buscadores de Internet deberían pagar algo a Telefónica por hacer un uso de sus redes para desarrollar sus negocios. Podéis ver sus declaraciones en: http://bit.ly/byoRc4

En este punto me hago las siguientes preguntas:

a)     ¿Qué pasa si los buscadores deciden no pagar a Telefónica? ¿Se nos cortará el acceso a las Webs de los buscadores? Eso sería caer tan bajo como algunos países donde la libertad de expresión y de acceso a la información brillan por su ausencia.

b)     ¿Son los buscadores de Internet los únicos que desarrollan sus negocios sobre las redes de Telefónica? Lógicamente que no. Hay cientos de miles de empresas que desarrollan sus negocios sobre las redes existentes (no sólo las de Telefónica), tales como periódicos, sitios de subida y descargas de videos, redes sociales, Webs de compra-venta en general, Webs de subastas y apuestas, y creo que nadie piensa pagar ni un solo céntimo más por su uso.

c)     ¿Cómo piensan ponerle precio a esto?

La verdad es que todos hacemos uso de las redes que forman Internet, pero todos ya pagamos por ello, y bastante. Cuando accedemos a un buscador o a cualquier otro contenido en Internet, ya estamos pagando a nuestro proveedor por el acceso y por la descarga del contenido, ya que en algunos tipos de acceso se cobra también por la cantidad de información descargada.

Por otro lado, los buscadores de Internet también pagan por tener una infraestructura de acceso a la red en sus lugares de origen. Sus proveedores de acceso y/o infraestructura ya se encargan de cobrarles lo necesario por el uso de banda ancha…

Lo que plantea Telefónica es un tipo de peaje en las “autopistas de la información” gestionadas por ellos. Y eso, ya nos lo podemos suponer, no implicaría mejorar los servicios… Sencillamente significa duplicar los ingresos, cobrando en origen y en destino.

Lo que debería tener en cuenta Telefónica es que gran parte de su negocio en Internet funciona porque existen los buscadores. Hay mucha gente que basa su utilización de Internet en los buscadores, tanto por diversión como por trabajo. Sin la utilización de los buscadores, para muchos usuarios, Internet perdería el sentido.

Imaginaros un Internet sin buscadores… por un solo momento… pues yo conozco a unas cuantas personas que se darían de baja ahora mismo porque no sabrían como moverse por la red sin su ayuda y ya no tendría sentido pagar una cuota mensual por un servicio que, para ellos, habría perdido el sentido.

Por otro lado, los buscadores estarían en su derecho de cortar, como en casos ya ocurridos anteriormente, todo tipo de información referente a Telefónica de tal forma que fuera imposible acceder a cualquier contenido de dicha compañía desde los buscadores. Eso es una hipótesis real, ya que se ha dado este caso con otras empresas que pretendían cobrar a los buscadores por otras razones que no vienen al caso ahora mismo. Y creo que a ninguna empresa le interesaría verse excluída de los contenidos de ningún buscador.

En conclusión, yo no sé cómo va a terminar eso, y puede que me lleve alguna sorpresa, ya que el mundo de los negocios es muy “raro” (sobre todo en esferas tan altas) y todo es posible… Pero, sinceramente, considero que el intento de Telefónica, más que una demostración de megalomanía, es un error estratégico.

Al tiempo…

Español

Una carta de padre a padre

Ségolène Royal and José Luis Rodríguez Zapatero's rally in Toulouse for the French presidential election, 2007. This photo is available in a higher resolution at Wikimedia Commons, the free media repository, in the category Royal and Zapatero's meeting in Toulouse for the 2007 French presidential election, 19 April 2007.

Ségolène Royal and José Luis Rodríguez Zapatero's rally in Toulouse for the French presidential election, 2007. This photo is available in a higher resolution at Wikimedia Commons, the free media repository, in the category Royal and Zapatero's meeting in Toulouse for the 2007 French presidential election, 19 April 2007.

Estimado José Luis,

Quiero que sepa que me identifico plenamente con usted cuando defiende el derecho a la intimidad de sus hijas, y solicita que se retire la foto de familia que se hizo con el matrimonio Obama esta semana, y que publicó la Casa Blanca en Internet. Usted es un hombre de suerte, ya que vive en un país que le permite ejercer este derecho con normalidad.

Sin embargo, la situación de muchos otros padres, desafortunadamente, difiere mucho de la suya. Aunque la Constitución de su país les ampara, no siempre pueden actuar en defensa del mejor interés de sus hijos. Su Constitución dice claramente que “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, pero ejercer este derecho es cada vez más difícil en su país.

Para que usted pueda entender un poco la situación de esos padres, le voy a citar algunos ejemplos prácticos:

1 – Cuando algunos intentan objetar a la asignatura de “Educación para la ciudadanía”, en la que encuentran contenidos que no están de acuerdo con sus propias convicciones,  en lo que se refiere a la formación moral de sus hijos, se les advierte que pueden ser llevados a juicio porque tal asignatura es de aplicación obligatoria y que no se puede objetar. Algunos han objetado y se las han tenido que ver con un juez. Otros cedieron a la “presión” y lo dejaron estar.

2 – El gobierno de su país defiende el derecho a abortar a las jóvenes de 16 años, sin que sus padres se enteren. Si la niña es menor de edad y está bajo la custodia de sus padres, y si la Constitución otorga a los padres el derecho a la formación moral de sus hijos, y si los padres consideran que el aborto es un tema de índole moral, ¿no es injusto que no puedan ejercer su derecho constitucional?

3 – En la próxima semana ya se podrá comprar en las farmacias la píldora del día después, que será vendida sin recetas médicas y sin discriminación de edad. Cualquier niña en edad fértil podrá disponer de la píldora para evitar el embarazo, y en total anonimato. Una vez más el derecho de los padres a formar moralmente a sus hijos e hijas se ve gravemente vulnerado.

Estimado José Luis, como puede ver, es usted muy afortunado de vivir en un país donde puede ejercer su derecho de preservar la intimidad de sus hijas. Pero queda claro que no todos los padres pueden ejercer todos sus derechos con relación a sus hijos.

Lo más curioso de todo, José Luis, es que estos padres que cito viven en el mismo país que usted. ¿No es eso una paradoja? Espero que algún día, sin tirar de sofismas, a todos los padres se les garanticen los mismos derechos, donde todos sean iguales, y no haya quienes sean más iguales que otros.

Como usted ha conseguido hacer respetar su derecho, igual les puede echar un cable a los demás padres que he citado, a ver si se les puede hacer valer sus derechos también. ¿Ha hablado usted con alguien? ¿Les puede indicar algún contacto en el gobierno? Cualquier cosa, por pequeña que parezca les puede ayudar. Seguro que estos padres se lo agradecerán.

Bueno, antes de terminar le comento algunas dudas que me han venido a la mente mientras escribía estas líneas. Son preguntas tontas y banales, pero que no se me van de la cabeza:

1 – Si usted  no quería que sus hijas apareciesen en una foto en un acto público:
a)     ¿por qué las llevó consigo?
b)     ¿por qué se dejó fotografiar? (la foto no fue un robado)

2 – ¿Tiene sentido que un padre pueda decidir sobre la publicación de una foto de sus hijas pero no pueda decidir sobre un embarazo o aborto, o sobre qué formación moral se le da en el Colegio o Instituto?

José Luis, estoy perplejo y confundido. Es como si me hubiera acabado de despertar de uno de estos sueños sin pies ni cabeza y tratara de reubicarme en la realidad, pero me voy dando cuenta, poco a poco, que la realidad supera la ficción (y los sueños).

Socorro!!! No me gusta esta realidad… Quiero volver a dormir y devolverme a mis sueños. Pero no sin que antes me dedique el tan famoso saludo “Buenas Noches y Buena Suerte”. Lo necesitaremos, todos!!! 

Firmado, un padre como usted (o casi).

Español

Tres Medias Verdades sobre “lo políticamente correcto” (es)

Por_szlea

Photo by Shawn Zehnder Lea, on Flickr

Hace ya algunos años que, desde varios frentes, más frecuentemente desde los medios de comunicación y desde política moderna, se nos ha estado “predicando” un nuevo mensaje de tolerancia, armonía, paz, amor, etc. Y todo ello servido en una abundante salsa de pensamiento Políticamente Correcto.

Me encanta la idea de que vivamos en armonía y que nos toleremos mutuamente, en paz y amor, que vivamos y dejemos vivir, pero si embadurnamos todo eso en una sistemática conducta “políticamente correcta”, lo que estamos haciendo, en realidad, es fomentar el desarrollo de una sociedad hipócrita, artificial e irreal, donde la gente dice solamente lo que cree que los demás quieren oír, y donde hay temor a expresarse con libertad.

Os indico tres razones (medias verdades) que hacen que me oponga a la filosofía de lo Políticamente Correcto:

1 – Ser políticamente correcto es algo positivo. Somos adoctrinados, cada día, y de forma más o menos sutil, con la enseñanza de que ser políticamente correctos es algo positivo. Lamento decirte que eso es sencillamente una media verdad.
Todo el mundo debería tener como una de sus principales metas el llegar a ser considerados por los demás como una persona correcta (sin más), y no como una persona “políticamente correcta”. Si somos correctos en nuestra forma de vivir y convivir, ¿para qué necesitamos que nuestra corrección sea también política? De hecho, cuando se piensa en algo “político”, con perdón de los políticos serios (que deben ser mayoría), lo que se nos viene a la mente no es precisamente algo bueno. Los políticos, en general, están identificados con esta imagen, la de aquel que promete mucho y luego… luego las palabras se las lleva el viento… Si eres correcto en tu vida, no dejes que un adverbio (“políticamente”) de dudoso significado cambie el sentido de tu conducta.

2 – Ser políticamente correcto es ser educado. Debido a la gran presión mediática que se ha ejercido sobre la opinión pública en relación con algunos temas sensibles y polémicos (aborto, homosexualidad, sexualidad en la adolescencia, etc.), somos llevados a pensar que ser políticamente correcto es una demostración de educación, una forma de no ofender a los demás. Lamento informarte que ésta es otra media verdad.
Puedes ser educado y tener tacto, sin dejar de expresar tus reales pensamientos sobre determinados temas o circunstancias. La educación y el tacto pueden tener que ver con la forma en la que dices las cosas, no con la ocultación de la opinión o la distorsión de la misma.

3 – Ser políticamente correcto es fomentar el derecho a la libertad. Puede incluso parecer verdad que al ser políticamente correctos salimos a favor de los menos favorecidos, de los débiles, de las minorías, y fomentamos el ejercicio de las libertades. Esta es otra media verdad tan engañosa como las anteriores… Decir lo que piensas no quita la libertad de nadie. Es justo lo contrario… Si no dices lo que crees y lo que piensas, es tu libertad la que está siendo “secuestrada”. Te están poniendo un bozal y parece que no te importa nada que lo hagan.

Ahora bien, lo más llamativo de todo ello es que los gobiernos modernos están impulsando y poniendo en marcha nuevas leyes que, de alguna forma, están criminalizando la libre expresión del pensamiento.

Antiguamente era la Iglesia (en sus distintas acepciones y agrupaciones) quien ponía las pautas de conducta moral de sus feligreses, y el que se saliera de la línea era excomulgado y se ganaba una pésima reputación ante su comunidad. Hablar a favor de ciertos temas era un verdadero tabú y traía consecuencias muy negativas. Ahora se ha dado la vuelta a la tortilla; son los gobiernos y los medios de comunicación los que dictan lo que es moralmente aceptable o no, y el tabú ahora es hablar en contra de dichos temas. Es decir, los que antes reprimían ahora son los reprimidos y viceversa. Y eso, ¿qué es? ¿Igualdad o revancha?

Es bueno que se asuman y se reconozcan derechos de ciudadanía a todas las personas independiente de su raza, sexo, orientación sexual, clase social, etc. Todo el que paga impuestos y cumple con sus obligaciones como ciudadano tiene derecho a tener derechos. Pero el reconocimiento de estos derechos no se pueden construir sobre la prohibición de que los demás puedan dar su opinión. Eso no es ser políticamente correcto, sino que es forjar una censura encubierta. No podemos sacar a unos del armario para meter a otros. En cierto sentido es lo que está pasando. Al “prohibir” tácitamente la emisión de ciertas opiniones sobre temas polémicos se está forzando a que una parte de la sociedad se meta en el armario. ¡Yo me niego a entrar!

Si esto es lo que la nueva política de los países más desarrollados tienen a ofrecerme, digo: “no, gracias”. Quiero seguir fuera del armario y quiero seguir sintiéndome libre para expresar mis opiniones, teniendo la misma “visibilidad” de los demás.

También es muy curioso que los políticos que están impulsando esta nueva filosofía políticamente correcta, sean los primeros a no ser políticamente correctos en su día a día, en su ámbito de trabajo. Los de derechas y los de izquierdas se insultan mutuamente, cada día, se acusan de presuntos delitos, se enzarzan en cantidad de denuncias y “advertencias”… Y ¿qué pasa? Absolutamente nada. A nadie se le ocurre decir que los de izquierdas son “derechófobos” cuando dicen que los de derechas son de extrema-derecha. Ni a nadie se le ocurre llamar “izquierdófobos” a los de derechas cuando se refieren de forma peyorativa a la izquierda. Es decir, “haz lo que digo pero no hagas lo que hago”. Nos quieren imponer la ley del silencio en ciertos temas (en general temas de índole moral y religioso) pero en términos de política hay barra libre, se puede decir lo que uno quiera, hay libertad ideológica. Pues, deberían de aplicarse el cuento… ¿no?

Por otra parte a la Iglesia, y de la Iglesia (sea católica, protestante, etc.), se puede decir lo que a uno le venga en gana, y a nadie se le ocurre decir que el que lo dice es “eclesiófobo”. ¿A qué jugamos con esta doble moral?

Si se considera que la Iglesia (o la Religión) no puede imponer las pautas de conducta moral, ¿por qué lo pueden hacer los políticos o los gobiernos? Los políticos deberían dedicarse a los temas políticos y la Iglesia a los temas eclesiásticos. Y todos deberían tener derecho a expresar libremente sus ideas. ¿Será tan complicado llevarlo a la práctica?

Igual nada de eso te afecta, de momento, pero como dice el viejo refrán: “Cuando veas la barba de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar”.

Y acuérdate que nos apresuramos a criticar la hipocresía de la sociedad en la que vivimos pero solemos olvidarnos que esta sociedad empieza en nuestra casa y con nuestras actitudes cotidianas.

Sígueme en Twitter: twitter.com/apiletf

Português

Três Meias-verdades sobre “o politicamente correto” (pt)

Por_szlea

Photo by Shawn Zehnder Lea, on Flickr

Já faz alguns anos que, através de vários meios, mais freqüentemente dos meios de comunicação e da política moderna, nos estão “pregando” uma nova mensagem de tolerância, harmonia, paz, amor, etc. E tudo isso servido num abundante molho de pensamento Politicamente Correto.

Gosto muito da idéia de viver em harmonia e que nos toleremos mutuamente, em paz e amor, que vivamos e deixemos viver, mas se lambuzamos tudo isso numa sistemática conduta “politicamente correta”, o que estamos fazendo, em realidade, é fomentar o desenvolvimento de uma sociedade hipócrita, artificial e irreal, onde as pessoas dizem somente o que crêem que os outros querem ouvir, e onde há temor a expressar-se com liberdade.

Há três razões (meias verdades) que fazem que me oponha à filosofia do Politicamente Correto:

1 – Ser politicamente correto é algo positivo. Somos doutrinados, cada dia, e de forma mais ou menos sutil, com o ensino de que ser politicamente corretos é algo positivo. Lamento dizer que isso é simplesmente uma meia verdade.
Todo mundo deveria ter como uma de suas principais metas chegar a ser considerado pelos demais como uma pessoa correta (nada mais), e não como uma pessoa “politicamente correta”.  Se somos corretos em nossa forma de viver e conviver, para quê necessitamos que nossa correção seja também política? De fato, quando se pensa em algo “político”, com o perdão dos políticos sérios (que devem ser a maioria), o que vem à nossa mente não é precisamente algo bom. Os políticos, em general, estão identificados com esta imagem, a de quem promete muito e depois… depois as palavras se vão com o vento… Se você é correto em sua vida, não deixe que um advérbio (“politicamente”) de duvidoso significado mude o sentido de sua conduta.

2 – Ser politicamente correto é ser educado. Devido à grande pressão mediática que vem-se exercendo sobre a opinião pública em relação com alguns temas sensíveis e polêmicos (aborto, homossexualidade, sexualidade na adolescência, etc.), somos levados a pensar que ser politicamente correto é uma demonstração de educação, uma forma de não ofender aos outros. Lamento informar que esta é outra meia verdade.
Você pode ser educado e ter tato, sem deixar de expressar seus reais pensamentos sobre determinados temas ou circunstâncias. A educação e o tato podem ter a ver com a forma em que você diz as coisas, não com a ocultação da opinião ou a distorção da mesma.

3 – Ser politicamente correto é fomentar o direito à liberdade. Pode até parecer verdade que ao ser politicamente corretos nos colocamos a favor dos menos favorecidos, dos débeis, das minorias, e fomentamos o exercício das liberdades. Esta é outra meia verdade tão enganosa como as anteriores… Dizer o que pensa não tira a liberdade de ninguém. É justamente o contrário… Se você não diz o que crê e o que pensa, é a sua liberdade que está sendo “seqüestrada”. Estão-lhe colocando um boçal e parece que você não se importa nada com isso.
O mais chamativo de tudo isso é que os governos modernos estão impulsionando e pondo em marcha novas leis que, de alguma forma, estão criminalizando a livre expressão do pensamento.
 
Antigamente era a Igreja (em suas distintas acepções e agrupações) quem punha as pautas de conduta moral de seus fiéis, e quem saía da linha era excomungado e terminava com uma péssima reputação perante a sua comunidade. Falar a favor de certos temas era um verdadeiro tabu e trazia conseqüências muito negativas. Agora a situação girou 180 graus; são os governos e os meios de comunicação quem ditam o que é moralmente aceitável ou não, e o tabu agora é falar contra ditos temas. Quer dizer, os que antes reprimiam agora são os reprimidos e vice-versa. E isso, o quê é? Igualdade ou revanche?

É bom que se assumam e se reconheçam direitos de cidadania a todas as pessoas independente de sua raça, sexo, orientação sexual, classe social, etc. Todos os que pagam impostos e cumprem com suas obrigações como cidadãos têm direito de ter direitos. Mas o reconhecimento destes direitos não pode construir-se sobre a proibição de que os demais possam dar sua opinião. Isso não é ser politicamente correto, senão que é forjar uma censura encoberta. Não podemos tirar umas pessoas do armário para meter a outras. Em certo sentido é o que está acontecendo. Ao “proibir” tacitamente a emissão de certas opiniões sobre temas polêmicos se está forçando que uma parte da sociedade se meta no armário. Eu me nego a entrar!

Se isto é o que a nova política dos países mais desenvolvidos tem para me oferecer, digo: “não, obrigado”. Quero seguir fora do armário e quero seguir sentindo-me livre para expressar minhas opiniões, e ter a mesma “visibilidade” que os demais.

Agora, é muito curioso que os políticos que estão impulsionando esta nova filosofia politicamente correta, sejam os primeiros a não ser politicamente corretos em seu dia a dia, em seu âmbito de trabalho. Os da direita e os da esquerda se insultam mutuamente, cada dia, se acusam de supostos delitos, se enredam em várias denúncias e “advertências”… e o quê ocorre? Absolutamente nada. Ninguém pensa dizer que os da esquerda são “direitofóbicos” quando dizem que os da direita são conservadores ou da extrema-direita. E ninguém pensa chamar “esquerdofóbicos” aos da direita quando se referem de forma pejorativa à esquerda. Quer dizer, “faça o que eu digo mas não faça o que eu faço”. Querem nos impor a lei do silêncio em certos temas (em general temas de índole moral e religiosa) mas em termos de política há via livre, pode-se dizer o que você quiser, há liberdade ideológica. Pois, deveriam usar a mesma vara de medir para todos… não?
 
Por outra parte à Igreja, e sobre Igreja (seja ela católica, protestante, etc.), pode-se dizer o que se queira, seja certo ou não, e ninguém pensa em chamar “eclesiofóbicos” aos críticos da Igreja. Que jogo é esse? Que falsa moral é essa?
 
Se se considera que a Igreja (ou a Religião) não pode impor as pautas de conduta moral, por quê se aceita que os políticos e os governos possam fazê-lo? Os políticos deveriam se dedicar aos temas políticos e a Igreja aos temas eclesiásticos. E todos deveriam ter direito a expressar livremente suas idéias. Será tão complicado colocá-lo em prática?
 
Talvez nada disso lhe afete, por enquanto, mas como diz o velho refrão: “ao vermos a barba do vizinho arder, coloquemos a nossa de molho!”.

E lembre-se que nos apressamos a criticar a hipocrisia da sociedade na qual vivemos mas costumamos esquecer que esta sociedade começa na nossa própria casa e com nossas atitudes cotidianas.

Siga-me no Twitter: twitter.com/apiletf

Español

Diez lecciones que aprendí con Steve Jobs (es)

Photo by Tom Coates of plasticbag.org, on Flickr

Photo by Tom Coates of plasticbag.org, on Flickr

Pocas personas me han producido una inspiración tan grande como la que me ha infundido Steve Jobs. Es posible que no tengas ni idea de quien sea. Al fin y al cabo estoy hablando de un hombre que, a pesar de todo lo que es y todo lo que tiene, ha elegido vivir de forma discreta y sencilla, sin hacer alarde de sus éxitos.

Sin embargo, si hablo de Bill Gates, el todopoderoso dueño de Microsoft, seguro que le conoces. Pues, sin miedo a equivocarme, Steve Jobs fue la inspiración que necesitó Bill Gates para desarrollar su famoso sistema operativo basado en ventanas y dotado de un ratón para acceder a los contenidos. Las ventanas, el entorno gráfico y el ratón fueron elementos que Steve Jobs ya había incorporado en su sistema con anterioridad, y que Bill Gates copió, de forma legal.

Steve Jobs y Bill Gates llevan vidas muy paralelas. Ambos nacieron en 1955, ambos fueron a la universidad pero no terminaron sus carreras, ambos fundaron una gran empresa (Apple y Microsoft, respectivamente), ambos tienen sus propios sistemas operativos, y ambos han competido por dominar el mercado de la informática por muchos años. Sin embargo, este paralelismo es muy engañoso, ya que hay aspectos fundamentales de sus vidas que son muy distintos y que van a determinar su forma de vivir y de ver la vida. Y es ahí donde empieza la gran inspiración que me produce Steve Jobs.

Todo empezó en su nacimiento. Es hijo de una joven estudiante soltera que creyó que lo mejor que podía hacer era darle en adopción, con la única condición de que los padres adoptivos deberían tener un título universitario. Hechos los arreglos legales, un abogado y su esposa fueron designados como sus nuevos padres adoptivos, pero, en el último momento, desistieron porque se dieron cuenta de que lo que realmente querían era una niña.

A prisas, se trató de conseguir una nueva pareja que se hiciera cargo del niño, pero la única pareja que encontraron no reunía los requisitos exigidos por la madre biológica. La madre no tenía título universitario y el padre ni siquiera había terminado el bachillerato. Su madre biológica se negó a firmar los papeles de adopción por mucho tiempo, cambiando de idea, únicamente, cuando le prometieron que el niño iría a la Universidad.
Y así fue, a los 17 años, Steve Jobs se incorporó a la Universidad, pero a los pocos meses decidió dejarla, ya que no le encontraba sentido. Decidió seguir yendo a clases, pero asistiendo únicamente a las clases que le interesaban, y confiando que ésta sería una decisión correcta y que todo iba a salir bien. Y, sí, al final, todo ha salido bien, a pesar de las dificultades con las que tuvo que lidiar en el camino.

Bueno, si quieres saber más de la historia (y creo que debieras hacerlo), échale un vistazo al vídeo al final de este post. Me llevaría mucho tiempo explicarlo todo y te aburrirías…

Trataré de enumerar las lecciones que aprendí de Steve Jobs y de su historia, dejando a un lado las referencias que hace a ciertas creencias, y yendo a la esencia de su experiencia vital:

1 – Como padres tenemos la tentación de “diseñar” el futuro de nuestros hijos. A veces queremos que sean nuestros clones, otras veces queremos que superen nuestras propias frustraciones. Craso error.

2 – Si ves que vas por mal camino, lo mejor es dar media vuelta cuanto antes. Steve Jobs decidió dejar la universidad a los 6 meses. Y ha sido la mejor decisión que ha podido tomar en aquel momento.

3 – Un título universitario es una buena cosa, pero no garantiza ni el futuro, ni el éxito, ni la felicidad de nadie. Los dos grandes hombres de negocio de Estados Unidos, en el mundo de los ordenadores personales, no tienen título universitario y han tenido más éxito que lo que cualquiera pudiera imaginar.

4 – Si quieres tener éxito en la vida profesional, debes dedicarte a lo que realmente te gusta, y ser muy bueno en ello (“zapatero, a tus zapatos”).

5 – Lo más importante es el amor. Todo lo que haces, hazlo con amor. Si amas lo que haces, pondrás lo mejor de ti en ello, y harás lo mejor que sepas y puedas hacer.

6 – Los pequeños detalles que te ocurren en la vida te serán de utilidad cuando menos lo esperes. No menosprecies nada de lo que te ocurre en la vida. Archívalo y espera, algún día lo necesitarás. Gracias a las clases de caligrafía artística a las que acudió tras abandonar la Universidad, hoy tenemos tantos tipos de letras, y tan bonitos, en nuestros ordenadores.

7 – Las mejores decisiones de nuestra vida no siempre nos van a llevar por jardines de rosas. En el proceso, hasta alcanzar el éxito final, habrá muchos baches que superar.

8 – Un fracaso no significa el fin, sino un nuevo comienzo. Steve Jobs, a la edad de 30 años, fue despedido de la empresa que fundó (Apple), se arruinó, pero volvió a superarse. Fundó dos nuevas empresas, NeXT y Pixar (la empresa de animación con más éxito del mundo, creadora de “Toy Story”, entre otras). NeXT tuvo tanto éxito que terminó siendo comprada por Apple, y hoy en día su tecnología es el motor de la actual Apple. Steve volvió a Apple y se incorporó al Staff de Disney.

9 – Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿qué harías? Esta frase le marcó cuando tenía 17 años, y más adelante tuvo que enfrentarse a la muerte (una grave enfermedad, con la cual sigue luchando). Eso le hizo buscar la excelencia en lo que hace, cada día. Hay que vivir con la perspectiva de que no somos eternos.

10 – Nadie quiere morir, pero todos nos tendremos que enfrentar a ello algún día. ¿Estás preparado? Habiendo vivido una situación en la que di por seguro que me moriría, estoy completamente de acuerdo con Steve Jobs cuando dice que “Ni siquiera los que quieren ir al cielo quieren morir para llegar allá”. Pero este día llegará, seguro. Mientras tanto… a ser buenos, y a dar lo mejor de nosotros, como si no nos quedara más tiempo de vida. Acuérdate: no somos eternos. No desperdicies el tiempo ni las oportunidades.

Ver vídeo: Discurso de Steve Jobs en Stanford (subtitulado)

This movie requires Flash Player 9

Más sobre Steve Jobs en Wikipedia
Más sobre Bill Gates en Wikipedia

Português

Dez lições que aprendi com Steve Jobs (pt)

Photo by Tom Coates of plasticbag.org, on Flickr

Photo by Tom Coates of plasticbag.org, on Flickr

Poucas pessoas me produziram uma inspiração tão grande como a que me infundiu Steve Jobs. É possível que você não tenha nem idéia de quem ele é. Afinal, estou falando de um homem que, apesar de tudo o que ele é e tudo o que tem, escolheu viver de forma discreta e simples, sem fazer muita publicidade de seus êxitos.

Mas, se falássemos de Bill Gates, o todo-poderoso dono da Microsoft, com certeza você o conheceria. Sem medo de me equivocar, Steve Jobs foi a inspiração que Bill Gates necessitou para desenvolver seu famoso sistema operacional baseado em janelas e dotado de um mouse para acessar os conteúdos. As janelas, o ambiente gráfico e o mouse foram elementos que Steve Jobs já havia incorporado a seu sistema com anterioridade, e que Bill Gates copiou, de forma legal.

Steve Jobs e Bill Gates levam vidas muito paralelas. Ambos nasceram em 1955, ambos foram à universidade mas não terminaram suas carreiras, ambos fundaram uma grande empresa (Apple e Microsoft, respectivamente), ambos têm seus próprios sistemas operacionais, e ambos têm competido por dominar o mercado da informática por muitos anos. Mesmo assim, este paralelismo é muito enganoso, já que há aspectos fundamentais de suas vidas que são muito diferentes e que vão determinar sua forma de viver e de ver a vida. E é aí onde começa a grande inspiração que me produz Steve Jobs.

Tudo começou em seu nascimento. É filho de uma jovem estudante solteira que acreditou que o melhor que podia fazer era dar-lhe a uma família adotiva, com a única condição de que os pais adotivos deveriam ter um diploma universitário. Feitos os ajustes legais, um advogado e sua esposa foram designados como seus novos pais adotivos, mas, no último momento, desistiram porque se deram conta de que o que realmente queriam era uma menina.

De pressa, trataram de conseguir um novo casal que pudesse cuidar do menino, mas o único casal que encontraram não reunia os requisitos exigidos pela mãe biológica. A mãe não tinha diploma universitário e o pai nem sequer havia terminado o segundo grau. Sua mãe biológica se negou a assinar os papéis de adoção por muito tempo, mudando de idéia, unicamente, quando lhe prometeram que o menino iria à Universidade.

E assim foi, aos 17 anos, Steve Jobs entrou na Universidade, mas aos poucos meses decidiu abandoná-la, já que não via nenhum sentido nisso. Decidiu continuar indo às aulas, mas assistindo unicamente às aulas que lhe interessavam, e confiando que esta seria uma decisão correta e que tudo sairiam bem. E, sim, ao final, tudo saiu bem, apesar das dificuldades com as que teve que lidar pelo caminho.

Bom, se quiser saber mais da história (e acho que deveria fazê-lo), dê uma olhada ao vídeo que está ao final deste Post. Levaria muito tempo explicar tudo e nos cansaríamos cedo…

Citarei abaixo as lições que aprendi de Steve Jobs e de sua história, deixando de lado as referências que ele faz a certas crenças, e indo à essência de sua experiência vital:

1 – Como pais temos a tentação de “desenhar” o futuro de nossos filhos. Às vezes queremos que sejam nossos clones, outras vezes queremos que superem nossas próprias frustrações. Grave erro!!!

2 – Se você vê que vai por mau caminho, o melhor é dar meia volta o antes possível. Steve Jobs decidiu abandonar a universidade aos 6 meses. E foi a melhor decisão que podia tomar naquele momento.

3 – Um diploma universitário é uma boa coisa, mas não garante nem o futuro, nem o êxito, nem a felicidade de ninguém. Os dois grandes homens de negócios dos Estados Unidos, no mundo dos computadores pessoais, não têm diploma universitário e tiveram mais sucesso que o que qualquer pessoa pudesse imaginar.

4 – Se você quer ter êxito na vida profissional, deve se dedicar ao que realmente gosta, e ser muito bom nisso (“se você é sapateiro, faça bons sapatos”).

5 – O mais importante é o amor. Tudo o que fizer, faça-o com amor. Se você amar o que faz, dará o melhor de si, e fará sempre o melhor que souber e puder fazer.

6 – Os pequenos detalhes que lhe ocorrem na vida lhe serão de utilidade quando menos esperar. Não despreze nada do que lhe ocorra na vida. Arquive-o e espere, algum dia vai necessitá-lo. Graças às aulas de caligrafia artística, às quais assistiu depois de abandonar a Universidade, hoje temos tantos tipos de letras, e tão bonitos, em nossos computadores.

7 – As melhores decisões de nossa vida nem sempre vão nos levar por um mar de rosas. No processo, até alcançar o êxito final, haverá muitos obstáculos a superar.

8 – Um fracasso não significa o fim, senão uma oportunidade de começar de novo. Steve Jobs, com idade de 30 anos, foi despedido da empresa que fundou (Apple), se arruinou, mas voltou a se superar. Fundou duas novas empresas, NeXT e Pixar (a empresa de animação com mais sucesso do mundo, criadora de “Toy Story”, entre outras). NeXT teve tanto sucesso que acabou sendo comprada pela Apple, e hoje em dia sua tecnologia é o motor da nova Apple. Steve Jobs voltou à Apple e passou a fazer parte da direção da Disney.

9 – Se hoje fosse o último dia da sua vida, o quê faria? Esta frase lhe marcou quando tinha 17 anos, e mais tarde teve que se enfrentar à morte (uma grave enfermidade, com a qual continua lutando). Isso lhe fez buscar a excelência em tudo que faz, cada dia. É preciso viver com a perspectiva de que não somos eternos.

10 – Ninguém quer morrer, mas todos teremos que nos enfrentar a isso algum dia. Você está preparado? Tendo vivido uma situação da qual estava seguro que não sairia com vida, estou completamente de acordo com Steve Jobs quando diz que “Nem mesmo os que querem ir ao céu querem morrer para chegar lá”. Mas este dia chegará, com certeza. Enquanto isso… devemos ser boas pessoas e bons profissionais, dando o melhor de nós, como se não nos restasse mais tempo de vida. Lembre-se: não somos eternos. Não desperdice o tempo e as oportunidades.

Ver vídeo: Discurso de Steve Jobs em Stanford (legendado) [parte 1]

This movie requires Flash Player 9

Ver vídeo: Discurso de Steve Jobs em Stanford (legendado) [parte 2]

This movie requires Flash Player 9

Saiba mais sobre Steve Jobs na Wikipedia
Saiba mais sobre Bill Gates na Wikipedia