-Motivación

La vida dura “toda la vida”, pero “toda la vida” no es para siempre…

Photo by Estitxu Carton, on Flickr

https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Yo me di cuenta cuando perdí a mi abuela.
Me di cuenta cuando supe que ella se dio cuenta de que me di cuenta.
Se iba y lo sabía. Pero mantenía su serenidad, y su fe.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Hay gente que vive como si fuera a durar toda la vida.
Sí, durarán toda la vida, pero “toda la vida” no es para siempre.
“Toda la vida” puede ser un día o unos segundos.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
“¡No sabes con quién estás hablando!”, amenazan…
Pobres, no saben con quien hablarán cuando “toda la vida”, la suya, llegue a su fin.
Entonces sabrán que su poder era efímero.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
El orgullo y la soberbia se ahogan en el mar de la cruda realidad.
Realidad que te golpea cada vez que te das cuenta…
Que la vida no es para siempre, aunque dure “toda la vida”.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Se van cantantes, reyes, princesas, jugadores de fútbol y políticos.
Hasta los “inmortales” poetas no son tal cuando “toda la vida” se les va.
Por más que les admires no les puedes retener, y se van para no volver.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Se van amigos, primos, padres, hermanos y demás familia.
Entonces te vuelves a sumergir en la realidad de tu existencia finita.
Reflexionas y haces propósito de enmienda… hasta que tu orgullo resucita y te domina.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Tus títulos no valen nada, tus galones y dinero tampoco.
En la eternidad y en perspectiva son menos que el fino polvo.
Pero te aferras a ello como a un clavo ardiendo. Tus manos ya ni tienen piel.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Avasallas, sometes, avanzas, retrocedes, influencias, ordenas y humillas.
No reconoces error, detienes la verdad absoluta, siempre.
Ignoras que la más absoluta de las verdades es que no eres nada, ni nadie.

Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Demasiados errores hago yo y de ellos me tengo que ocupar.
Demasiados tengo como para no dormir por los tuyos.
Te perdono y me libero, para vivir “toda la vida” en paz.

¡Eso se acaba! Y no vale la pena vivir de amarguras y pleitos interminables.
Vive la vida como si no hubiera un mañana, como si todo se acabara hoy.
Arregla tus errores y no esperes nada a cambio. ¡Perdona y libérate! antes que sea tarde.

¡Cuanto antes te des cuenta mejor! “Toda la vida” no es para siempre…

Romanos 12:3; Eclesiastés 1:2; Salmos 39:4; Mateo 6:14-15; 1 Juan 2:2

(No, no he recibido ninguna mala noticia. Solo pienso en voz alta)

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